Ex alumnos, Testimonios

Fernanda Pavez, ex alumna Dunalastair

17 abril, 2013
foto fernanda pavez

El Diploma del Bachillerato Internacional para mí fue desde un principio, un desafío personal. Más allá de planteármelo como una forma de acceso a mi educación superior, lo tomé como la formación de competencias que me permitieran desenvolverme mejor en cualquier ámbito académico. Especialmente, en la universidad.

La exigencia en el manejo del tiempo, el análisis crítico y los diversos formatos con los que había que trabajar desarrollan habilidades que no se terminan cuando finaliza el I.B., sino que son aprendizajes duraderos. Bajo mi punto de vista, ésta era una razón suficiente para decidir tomar el Diploma.

Además de la formación particular de cada ramo, creo que el cuerpo central del programa, representado por T.o.K., C.A.S. y la monografía, ayudan a dar una formación más global y a integrar muchos de los principios que conforman el perfil del alumno IB.

Particularmente en el caso de C.A.S., aprendí a valorar las instancias que se daban para salir un poco del ambiente académico y enriquecerse desde un punto de vista más social y humano. La exigencia del Diploma provoca que muchas veces uno se centre mucho en su propio desempeño, en estudiar, rendir y aprender y se pierda el sentido de vivir en una sociedad y comunidad, tendiendo al individualismo y la competitividad. C.A.S. en mi opinión ayuda a generar un balance y a fomentar esta conciencia de que vivimos integrados de tal forma que todas las competencias y aprendizajes que tengamos podemos usarlas para el bien no solo propio, sino también de una comunidad.

Otra cosa que enriqueció mi experiencia en el Diploma, fue el hecho de que si bien este incitaba a ser autodidacta e independiente en el trabajo, había una guía constante de profesores y material del I.B. que establecían pautas claras para cada trabajo y prueba requerida. Esto puede ser visto como algo rígido pero al mismo tiempo establecía una base para el estudio que permitía hacer foco en lo que realmente importaba. En mi opinión esto no es un aspecto que se le reconozca tanto al sistema I.B. y que, sin embargo, hace una gran diferencia al momento de hacer un programa eficiente que optimice las oportunidades de aprendizaje de cada uno.

Es innegable que uno se ve en momentos de presión, falta de tiempo y hasta desesperación, pero una vez que todo termina y es momento de hacer un recuento de los resultados, pros y contras, personalmente me di cuenta que fue una experiencia que en todo sentido enriqueció mi aprendizaje y mis capacidades además de darme la madurez de enfrentar un desafío demandante con calma y eficiencia en lugar de desesperación y estrés. Al tener mis resultados hubo aspectos en los que creo que no me preparé lo suficiente, ramos donde pude haber estudiado más o tiempos que pude haber organizado mejor. Sin embargo, por sobre todo me llevo el orgullo de haber enfrentado el desafío y la conciencia de todo lo que aprendí.